Autoestima académica y motivación escolar

Autoestima académica y motivación escolar
El indicador de autoestima académica y motivación escolar considera, por una parte, la autopercepción y la autovaloración de los estudiantes en relación a su capacidad de aprender y, por otra parte, las percepciones y actitudes que tienen los estudiantes hacia el aprendizaje y el logro académico.
  • Autopercepción y autovaloración académica: incluye tanto las percepciones de los estudiantes frente a sus aptitudes, habilidades y posibilidades de superarse, como la valoración que hacen sobre sus atributos y habilidades en el ámbito académico.
  • Motivación escolar: incluye las percepciones de los estudiantes respecto de su interés y disposición al aprendizaje, sus expectativas académicas y motivación al logro, y sus actitudes frente a las dificultades y la frustración en el estudio.

¿Por qué son importantes la autoestima académica y la motivación escolar?

La Autoestima académica y motivación escolar son aspectos clave para el desarrollo integral de los niños, niñas y jóvenes durante la etapa escolar, ya que influyen no solo en el rendimiento académico, sino también en la salud, calidad de vida y nivel de bienestar general. Un establecimiento que se preocupa de estos aspectos, contribuye a formar jóvenes que se aceptan con sus fortalezas y debilidades, que están dispuestos a esforzarse y tienen la confianza para emprender desafíos.

¿Qué hacen los establecimientos que promueven el desarrollo de una autoestima académica positiva y una alta motivación escolar?

  • Promueven un trato respetuoso y afectivo.

Promueven que los profesores traten a todos los estudiantes con respeto, preocupación y afecto. Concretamente, los docentes establecen contacto visual con ellos, los tratan por su nombre, los escuchan con atención, empatizan con ellos, contestan sus preguntas y valoran sus aportes, evitan hacer comentarios humillantes o discriminatorios, usar ironías y hacer comparaciones entre compañeros. Asimismo, los establecimientos fomentan el buen trato entre los estudiantes y corrigen las faltas de respeto.

  • Generan ambientes acogedores y seguros.

Procuran contar con un ambiente acogedor y seguro, donde los estudiantes se sientan aceptados, valorados y protegidos ante cualquier amenaza física o psicológica. Por ejemplo, los estudiantes saben a quién recurrir en caso de necesitar apoyo o ayuda, los docentes conocen los protocolos de acción, entre otras cosas.

  • Desarrollan una imagen positiva de cada curso.

Resaltan las características positivas de su curso, explicitan en forma habitual sus logros y avances, y reconocen sus esfuerzos específicos. Además, promueven que el curso reconozca sus recursos, talentos y fortalezas como comunidad. Por ejemplo, los docentes plantean desafíos académicos y disciplinares, hacen visible los avances y el alcance de metas, destacan y exponen los trabajos de los estudiantes, los incentivan a emprender actividades constructivas como curso, colocan afiches motivacionales en la sala de clase, abren el diálogo sobre las veces en que los estudiantes se han sentido bien consigo mismos y con su desempeño en la escuela, entre otros.

  • Ayudan a que los estudiantes se movilicen para mejorar los aspectos en los que presentan dificultades.

Los profesores orientan a los alumnos para que adopten actitudes proactivas frente a las dificultades y les dan sugerencias para que mejoren. Por ejemplo, los estimulan a que exploren alternativas, se fijen metas alcanzables, planifiquen las acciones concretas que deben emprender dividiéndolas en pequeños pasos, prioricen su tiempo en las actividades que son más importantes, reconozcan cada avance como un éxito e identifiquen las estrategias que les han servido y aquellas que deben redefinir.

  • Comunican confianza en las capacidades de los estudiantes.

Promueven entre los profesores la convicción de que todos los alumnos tienen potencial para aprender, desarrollar habilidades y superarse. Esto se traduce en entregar responsabilidades que desafíen a los estudiantes y comunicar altas expectativas. Asimismo, respetan la diversidad de formas y ritmos de aprendizaje, variando las metodologías de enseñanza y siendo flexibles con las maneras en que los alumnos logran cumplir sus metas. Comunican confianza en las capacidades diversas de sus alumnos y nunca descalifican a un estudiante. Por ejemplo, asignan actividades desafiantes pero alcanzables, reconocen la dificultad y los animan a perseverar ante ellas, hacen participar a todos por igual y no solo a aquellos alumnos más avanzados o extrovertidos, y cuando monitorean el aprendizaje, le dan tiempo al estudiante para que conteste sin derivar la pregunta a otro o dar la solución de inmediato.

  • Muestran a los estudiantes que los errores son parte normal y fuente de crecimiento en el aprendizaje.

Los profesores crean una cultura en que los errores son considerados como parte normal del aprendizaje y los estudiantes están dispuestos a exponer sus equivocaciones. Por ejemplo, crean instancias de reflexión para preguntar lo que no se comprendió, motivan a que los estudiantes compartan sus errores, los ayudan a que hagan sus propias correcciones, no los culpan por sus equivocaciones, entre otras.

  • Entregan oportunidades para que cada estudiante se sienta capaz en algún área o actividad.

Se preocupan de que todos los alumnos tengan experiencias en las que puedan percibir que se valoran sus habilidades, sea en el plano académico como en el no académico. Para esto, organizan actividades curriculares y extracurriculares donde los estudiantes pueden desplegar diversas habilidades, fomentan que sus alumnos participen en actividades que les interesan o para las cuales tienen capacidades, dan espacios para que muestren el fruto de sus intereses personales y ofrecen oportunidades para que todos puedan contribuir, sin distinciones basadas en nivel socioeconómico, religión, nacionalidad, pueblo originario, género, entre otras.

  • Diversifican estrategias de aprendizaje para generar mayor interés en las distintas asignaturas.

Los profesores utilizan diversas estrategias didácticas que favorecen que los estudiantes se involucren con el aprendizaje. Por ejemplo, relacionan lo que enseñan con la vida y los intereses de los alumnos, cuentan anécdotas e inician controversias amistosas relacionadas con lo que enseñan, usan el humor, hacen que los estudiantes analicen e infieran, y realizan actividades de aprendizaje variadas que incluyen trabajo colaborativo, "aprender haciendo", juegos, movimiento físico, entre otros. Además, realizan charlas motivacionales de especialistas, encuentros con exalumnos, salidas a universidades e institutos, talleres de autoconocimiento, entre otras.

  • Detectan tempranamente a los estudiantes que presentan dificultades académicas o socioafectivas, e implementan acciones de apoyo.

Identifican oportunamente a los estudiantes que requieren de apoyo adicional para su desarrollo y se ocupan de que tengan las oportunidades y herramientas para superar las dificultades y, con ello, prevenir su frustración. Concretamente, analizan el desempeño de los alumnos; realizan o gestionan el diagnóstico cuando se requiere; implementan medidas como asignación de tutores, clases de nivelación, guías de apoyo, derivación a especialista y entrevistas con el apoderado, y monitorean su evolución.

  • Desarrollan un vínculo afectivo entre los actores de la comunidad educativa y los estudiantes.

El equipo directivo y los docentes se preocupan constantemente por el bienestar de los estudiantes. Son acogedores y mantienen una relación cercana con cada uno, se interesan por sus inquietudes, preocupaciones, alegrías, etc. Los profesores se dan el tiempo de conocer a cada uno de sus alumnos en profundidad, potencian sus habilidades según sus intereses y saben detectar cuando alguno tiene problemas, para brindarle apoyo y contención.

  • Refuerzan positivamente a sus estudiantes.

Los docentes logran que los estudiantes se sientan valorados, potenciando sus habilidades y cualidades. Por ejemplo, se preocupan de generar instancias para que puedan demostrar sus capacidades y de entregar una retroalimentación formativa, en vez de solo una calificación o hacer comentarios simples de su trabajo, modifican las tareas de acuerdo con los intereses de los estudiantes para favorecer su motivación intrínseca, y motivan a que los estudiantes que trabajen con amigos, enfatizando de este modo el componente relacional de la motivación. Además, evitan el castigo o la comparación con el resto y refuerzan positivamente.

  • Generan instancias permanentes de reflexión.

Los docentes se preocupan de generar instancias permanentes de autoconocimiento y meditación para que sus estudiantes adquieran un conocimiento personal más profundo. Estas instancias contribuyen a que reflexionen acerca de sus propósitos y desafíos personales, y de las consecuencias de sus actos, y permiten evitar o disminuir conductas impulsivas, entre otros aspectos.

  • Fomentan la formación continua de los docentes en materias relacionadas con la autoestima y motivación escolar.

Los establecimientos se preocupan de la formación continua de los docentes para que establezcan vínculos sanos y positivos con sus estudiantes. Por ejemplo, los docentes participan en talleres de refuerzo verbal y no verbal, de retroalimentación en evaluación, de clases entretenidas para motivar a los alumnos, de trabajo colaborativo, entre otros.

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Documento Indicador Autoestima académica y motivación escolar
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