Clima de convivencia escolar

Clima de convivencia escolar
El indicador de clima de convivencia escolar considera las percepciones y las actitudes que tienen los estudiantes, docentes, y padres y apoderados con respecto a la presencia de un ambiente de respeto, organizado y seguro en el establecimiento.
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  • Ambiente de respeto: considera las percepciones y las actitudes que tienen los estudiantes, docentes, y padres y apoderados en relación al trato respetuoso entre los miembros de la comunidad educativa, la valoración de la diversidad y la ausencia de discriminación que existe en el establecimiento. Además, considera las percepciones respecto al cuidado del establecimiento y el respeto al entorno de parte de los estudiantes.
  • Ambiente organizado: considera las percepciones que tienen los estudiantes, docentes, y padres y apoderados sobre la existencia de normas claras, conocidas, exigidas y respetadas por todos, y el predominio de mecanismos constructivos de resolución de conflictos. Además, considera las actitudes que tienen los estudiantes frente a las normas de convivencia y su transgresión.
  • Ambiente seguro: considera las percepciones que tienen los estudiantes, docentes, y padres y apoderados en relación al grado de seguridad y de violencia física y psicológica al interior del establecimiento, así como a la existencia de mecanismos de prevención y de acción ante esta. Además, considera las actitudes que tienen los estudiantes frente al acoso escolar y a los factores que afecten su integridad física o psicológica.

¿Por qué es importante el clima de convivencia escolar?

El Clima de convivencia escolar es un ámbito que afecta el bienestar y desarrollo socioafectivo de los estudiantes e impacta significativamente en la conducta, disposición y rendimiento de los distintos actores de la comunidad educativa durante las actividades escolares. Un buen clima de convivencia permite que tanto los estudiantes como profesores y apoderados se sientan seguros -física, emocional, intelectual y socialmente- dentro del establecimiento, y que perciban este último como un ambiente donde se aprende la relación con los demás, el valor de las diferencias, la solución de conflictos y el cuidado del entorno.

¿Qué hacen los establecimientos para lograr un buen clima de convivencia escolar?

  • Fomentan un ambiente de respeto y buen trato entre todos los miembros de la comunidad educativa.

Promueven y exigen cotidianamente que los miembros de la comunidad educativa respeten las normas básicas de cortesía y civilidad (saludar, agradecer, pedir por favor, disculparse y no hablar mal de otros), y que se preocupen de los demás (por ejemplo, ofrecer ayuda o acoger al que está solo). El establecimiento vela para que los docentes sean un ejemplo de respeto, que promuevan estos hábitos en su quehacer cotidiano y sean consecuentes en su actuar. Asimismo, corrigen las descalificaciones y faltas de respeto, sean leves o de mayor gravedad. Además, generan espacios de cuidado y reflexión colectiva al interior de la comunidad educativa.

  • Valoran la diversidad y la inclusión.

Se preocupan de generar un clima de respeto ante la diversidad de pensamientos, culturas y tradiciones, velando por que los docentes modelen con su ejemplo y sean respetuosos con todos los estudiantes. Además, implementan sistemáticamente acciones que promueven el valor de la inclusión y la diversidad. Por ejemplo, realizan actividades en las que pueden aportar los miembros de la comunidad educativa que tienen intereses y habilidades diversas, organizan actividades para mostrar diferentes culturas y puntos de vista, seleccionan lecturas o películas para generar empatía y tolerancia, y reflexionan sobre los prejuicios y la discriminación.

  • Evitan y corrigen cualquier tipo de discriminación.

El equipo directivo y los docentes promueven el trato equitativo hacia los distintos miembros de la comunidad y corrigen cualquier tipo de discriminación, ya sea por el nivel socioeconómico, religión, nacionalidad, pueblo originario, discapacidad, género, orientación sexual, intereses, características físicas o psicológicas, entre otros. Por ejemplo, generan un proyecto antidiscriminación y se capacitan en estrategias inclusivas.

  • Cuentan con normas de convivencia claras y conocidas por toda la comunidad educativa.

Definen de forma explícita las normas que regulan las relaciones entre los distintos actores de la comunidad educativa, así como las medidas disciplinarias y formativas asociadas a su incumplimiento. Asimismo, plasman estas normas y medidas en el manual de convivencia, las difunden entre la comunidad educativa y revisan su sentido con los estudiantes y apoderados.

  • Cuentan con rutinas y procedimientos que facilitan el desarrollo de las actividades pedagógicas.

Definen e implementan rutinas y procedimientos para regular ciertas actividades y situaciones cotidianas, como la entrada y salida de clases, los atrasos, las interrupciones a las clases, las pruebas atrasadas y la recuperación de cosas perdidas.

  • Aplican las normas de convivencia de forma justa y consistente, y corrigen a los estudiantes de manera formativa.

Corrigen a los estudiantes cuando transgreden las normas de convivencia y evitan ignorar las faltas. Esta corrección se lleva a cabo de manera formativa, por ejemplo, señalan la conducta que es inadecuada en lugar de criticar a la persona; analizan con los alumnos lo ocurrido, las acciones alternativas aceptables y las medidas reparatorias; les comunican la sanción, haciéndoles saber que se trata a todos de igual modo; y les transmiten de manera positiva las expectativas de cambio.

  • Velan por la coherencia entre los instrumentos de gestión.

Lo declarado en el Proyecto Educativo Institucional de los establecimientos educacionales que tienen buen clima de convivencia escolar, es coherente con su Reglamento Interno de Convivencia Escolar y el Plan de gestión de la Convivencia Escolar. Los establecimientos velan por la articulación de sus instrumentos de gestión y su práctica es consistente con lo ahí declarado, dado que logran conectar su ideario con acciones concretas para la formación integral de sus estudiantes.

  • Enseñan formas pacíficas y constructivas de resolver los conflictos.

Implementan acciones concretas que contribuyen a que los estudiantes desarrollen habilidades para resolver los conflictos. Para esto, les enseñan a ponerse en el lugar del otro, a autorregular los impulsos y las emociones, a distinguir diferentes vías de abordar las diferencias, a llegar a acuerdos, a expresar con claridad sus puntos de vista, a reconocer las propias responsabilidades, entre otros. De la misma manera, los adultos del establecimiento educan con el ejemplo.

  • Protegen la integridad física y psicológica de los estudiantes.

Implementan acciones dirigidas a resguardar la seguridad de los estudiantes. Para esto, los monitorean en los distintos momentos y lugares de la jornada escolar, aseguran una supervisión adecuada en los espacios más vulnerables, cuentan con un control estricto de los ingresos y egresos de los alumnos y de personas ajenas, reparan a la brevedad la infraestructura que puede ponerlos en riesgo e implementan inmediatamente los protocolos de acción ante señales de abuso o acoso sexual, entre otros.

  • Previenen y enfrentan el acoso escolar o bullying de manera sistemática.

Implementan estrategias para crear conciencia de los efectos del bullying, fomentar el respeto a la diversidad, fortalecer la responsabilidad de los espectadores, crear lazos de confianza, establecer medios de denuncia y promover la idea de que informar acerca de los casos de bullying es una conducta responsable y no la de un "soplón". Asimismo, corrigen constantemente el acoso escolar, toman medidas formativas con los alumnos que lo ejercen, entregan ayuda a las víctimas y aplican una encuesta anónima a los estudiantes para monitorear la incidencia de bullying.

  • Establecen relaciones de confianza con los estudiantes.

Los profesores establecen relaciones de confianza con los estudiantes y explicitan que pueden recurrir a ellos en caso de ser amenazados, agredidos o presentar otro tipo de dificultades. En este sentido, los docentes se acercan a los alumnos cuando observan problemas, son receptivos cuando estos recurren a ellos, son discretos con la información personal que manejan, conversan con los estudiantes antes de actuar frente a un problema que han manifestado en forma privada, proceden de manera oportuna y asertiva ante situaciones de riesgo o de vulneración, entre otros.

  • Cuentan con un foco orientado al aprendizaje formativo y no a las sanciones disciplinarias.

Los establecimientos promueven la comprensión del reglamento de convivencia escolar, abordando desde una mirada formativa las consecuencias que conllevan los actos, y no de manera punitiva o sancionadora. Buscan que el alumno entienda que, más allá de la sanción punitiva que conlleva su acto, lo relevante es que genere un aprendizaje y una reflexión en torno a la conducta llevado a cabo y sus consecuencias, para que esta no vuelva a ocurrir.

  • Evitan espacios donde los alumnos estén solos y sin realizar ninguna actividad.

Evitan espacios donde los estudiantes estén solos y sin supervisión, tanto durante las horas de clases como en los recreos o almuerzo. Para ello, realizan distintas estrategias de supervisión, como la aplicación de turnos de acompañamiento por parte de los docentes, encargados de convivencia escolar y directivos, e incluso se ha optado por incorporar a apoderados en las horas de almuerzo de los alumnos.

  • Promueven actividades extraprogramáticas y en horarios libres.

Consideran e implementan prácticas que favorecen el clima de acuerdo con el contexto y las necesidades de su comunidad. Se preocupan de realizar actividades fuera de la jornada escolar en las que participan los estudiantes y los apoderados, como corridas familiares, bingos, olimpiadas para padres, desayunos, campamentos de voluntariados, entre otros. Además, promueven distintas actividades para los estudiantes en los horarios libres, para evitar cualquier tipo de conflicto en las instancias de recreo o almuerzo; de este modo, fomentan su participación en distintas actividades para promover un clima de confianza y respeto entre la comunidad educativa, y fomentar la integración y cohesión entre los estudiantes.

  • Apoyan e intervienen en cursos que presentan mayores dificultades en su convivencia.

Realizan un diagnóstico y monitoreo del clima de convivencia escolar al interior de su institución y generan proyectos de intervención específicos para apoyar a aquellos cursos que presentan mayores dificultades en su convivencia, tanto en el ámbito individual como grupal. Efectúan talleres que promueven el respeto y el buen trato, acompañan y monitorean al grupo luego de las intervenciones realizadas y mantienen diálogo constante con los apoderados, involucrándolos en el proceso.

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Documento Indicador Clima de convivencia escolar
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