El Decreto N°67/2018 indica que el establecimiento debe definir medidas de acompañamiento pedagógico para los estudiantes que repitieron o estuvieron en riesgo de repitencia. Esto es relevante ya que la evidencia sostiene que el hecho de repetir o de ser promovido no genera aprendizaje por sí sólo. Es necesario pensar, diseñar y construir una ruta de trabajo que, una vez identificados los factores que inciden en el aprendizaje, permita proyectar acciones que faciliten su desarrollo, entendiendo que las trayectorias de aprendizajes pueden ser diversas y necesitar apoyos distintos según las necesidades formativas, condiciones, intereses y formas de aprender de los estudiantes. El Plan de Acompañamiento Pedagógico buscar ser una herramienta que contribuya en la construcción de esa ruta.
Esta herramienta pedagógica consiste en un documento que sistematiza las estrategias y acciones a realizar para fortalecer los aprendizajes de los estudiantes, con el propósito de facilitar la organización, compromiso y seguimiento de las acciones comprometidas para distintos miembros de la comunidad educativa.
El objetivo es que este plan no sea considerado como un trámite administrativo, sino que se convierta en una herramienta de uso pedagógico, que facilite la labor del establecimiento en el apoyo que se entrega al estudiante. Por ello, no existe un formato predeterminado para su definición. Cada establecimiento puede escoger el formato más pertinente para cada contexto. Sin embargo, todo Plan de Acompañamiento debe considerar las mismas cuatro fases: diagnóstico y antecedentes; diseño y planificación; implementación y monitoreo; y evaluación y toma de decisiones.
Consideraciones importantes para la elaboración de un Plan de Acompañamiento Pedagógico:
Representan una responsabilidad institucional: el profesor jefe y el equipo PIE son clave, pero no son los únicos responsables, se requiere de una mirada y compromiso colectivo del equipo docente.
Son individuales, pero pueden incluir aspectos comunes: se pueden utilizar estrategias y acciones comunes en función a las similitudes entre los casos a abordar y los recursos y capacidades del establecimiento para llevar a cabo el plan.
Son flexibles: pueden modificarse y enriquecerse en el tiempo a partir de las evidencias de la evaluación diagnóstica y el monitoreo constante, con posibilidad de proyectarse más allá del año escolar.
Para orientaciones específicas sobre cómo elaborar un Plan de Acompañamiento Pedagógico, se encuentran disponibles los siguientes recursos elaborados por la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc: