El picador de piedras

Enunciado

EL PICADOR DE PIEDRAS

Érase una vez un picador de piedras que desde hacía años y años picaba y picaba una montaña para sacar piedras. En esa misma montaña, también vivía un geniecillo travieso que, de vez en cuando, concedía deseos a la gente. ¡Pero no lo sabía el picador de piedra!

El picador de piedra vivía contento, hasta que, un día, fue a entregar unas piedras al palacio de un príncipe riquísimo. Al ver las camas de oro, los criados y las sombrillas que protegían al príncipe del sol, el picador de piedra suspiró:

- ¡Ah…! Si yo fuera un príncipe, ¡qué feliz sería!

La voz del genio le respondió:

- Tu deseo ha sido escuchado. ¡Serás un príncipe y serás feliz!

Y de repente… ¡el picador de piedra se transformó en un príncipe! Tenía un palacio precioso y se paseaba muy contento por todas partes bajo su sombrilla.

Hasta que, un día, se dio cuenta de que el sol secaba la hierba e incluso traspasaba su sombrilla. Eso le extrañó mucho y dijo:

¿Cómo? ¿El Sol es más poderoso que yo? ¡Ah…! Si yo fuera el sol, ¡qué feliz sería!

La voz del genio le respondió:

- Tu deseo ha sido escuchado. Serás el sol y serás feliz.

Y de repente… ¡el picador de piedra se convirtió en sol!

Muy contento de ser tan poderoso, lanzaba tanto calor sobre la tierra que la resecaba completamente. Hasta que, un día, una nube se puso delante del sol y lo tapó. Eso lo enfadó mucho y dijo:

- ¿Cómo? ¿Una nube es más poderosa que yo? ¡Ah…! Si yo fuera una nube, ¡qué feliz sería!

La voz del genio le respondió:

- Tu deseo ha sido escuchado. Serás una nube y serás feliz.

Entonces el picador de piedra se convirtió en nube. Muy contento, tapó al sol y desparramó lluvia y más lluvia. Los ríos se desbordaron y el agua arrancó los árboles, pero la montaña no se movió ni un poquito. Al verla, el picador de piedra gritó muy enfadado:

- ¿Cómo? ¿La montaña es más poderosa que yo? ¡Ah…! Si yo fuera una montaña, ¡qué feliz sería!

La voz del genio le respondió:

Tu deseo ha sido escuchado. Serás una montaña y serás feliz.

Y el picador de piedra se convirtió en una montaña. Y ahí se quedó, muy orgulloso, sin moverse. Hasta que, un día, oyó un ruidito muy molesto: "toc, toc, toc". Era el ruidito que hacía otro picador de piedra. Y, después, se oyó el ruido de una gran piedra que rodaba por la montaña. El picador de piedra, muy inquieto, exclamó:

- ¿Cómo? ¿Un simple hombrecillo es más poderoso que yo? ¡Ah…! Si yo fuera un picador de piedra, ¡qué feliz sería!

Entonces, la voz del genio dijo por última vez:

Tu deseo ha sido escuchado. ¡Serás un picador de piedra y serás verdaderamente feliz!

Anónimo. (s. f). Texto tradicional japonés adaptado. Extraído de Revista Caracola

A partir de la historia leída, ¿qué enseñanza puedes identificar que sirva como un consejo para la vida?

_______________________________________________________________________

_______________________________________________________________________