Romeo y Julieta

Enunciado

ROMEO Y JULIETA

(Fragmento)

ACTO I. ESCENA CUARTA

Una calle. (Entran Romeo, Mercucio y Benvolio, con cinco o seis enmascarados portadores de antorchas y otros, se disponen a entrar a la Fiesta de máscaras de los Capuleto, familia rival de los Montesco a la cual Romeo pertenece)

ROMEO: ¿Diremos un discurso como excusa o entramos sin preámbulo ninguno?

BENVOLIO: Ya pasó el tiempo de esas ceremonias, con el compás que quieran que nos midan ¡Bailemos un compás y nos marchamos!

ROMEO: ¡No me hables de bailar! ¡Dame una antorcha!

ACTO I. ESCENA QUINTA

Salón en la casa de Capuleto. Romeo y sus compañeros ya han entrado a la fiesta de los Capuleto, en este instante, Romeo observa por vez primera la belleza de Julieta.

ROMEO (A un Sirviente): ¿Quién es esa señora, que enriquece con su preciosa mano a aquel galán? (Se supone que el galán es Paris, prometido de Julieta).

SIRVIENTE: No sé, señor.

ROMEO: ¡Oh! ¡Su belleza me deslumbra! ¡Después del baile observaré su sitio y con mi mano rozaré su mano! ¿Amó mi corazón hasta este instante? ¡Que lo nieguen mis ojos! ¡Hasta ahora nunca vi la belleza verdadera!

Mientras Romeo conversa a sus amigos, Tybaldo, primo de Julieta, le oye y reconoce.

TYBALDO: ¡Me parece un Montesco, por la voz! (Oye con atención). ¡Niño, trae mi espada! ¿Que este infame se atreviera a venir enmascarado a deshonrar nuestra solemne fiesta? ¡Por el nombre y honor de mi familia no pecaré si aquí lo dejo muerto!

CAPULETO: ¿Qué sucede, sobrino, qué te enoja?

TYBALDO: Aquél es un Montesco, un enemigo nuestro, un villano que ha llegado aquí.

CAPULETO: ¿No es el joven Romeo?

TYBALDO: ¡Es el mismo Romeo, ese villano!

CAPULETO: Mi buen sobrino, déjalo tranquilo, se porta como un noble caballero.

(Mientras tanto, Romeo, sin percatarse de que está siendo observado, se acerca a Julieta).

ROMEO (A Julieta): Si yo profano con mi mano indigna este santuario, (tomando la mano de Julieta) mi castigo es éste: ¡mis labios peregrinos se disponen a borrar el contacto con un beso!

JULIETA: No olvides que los santos tienen manos y que se tocan una mano y otra y palma a palma en el sagrado beso de los romeros en la romería.

ROMEO: ¡Entonces, dulce santa, que los labios hagan también lo que las manos hacen! ¡Ellos ruegan, concédeles la gracia y así no desesperen de su fe!

JULIETA: ¡Los santos no se mueven, aunque otorguen!

ROMEO: ¡Entonces no te muevas, que mis ruegos van a obtener la gracia que esperaban! ¡Ahora, por la gracia de tus labios, quedan mis labios libres de pecado! (La besa).

JULIETA: ¡Ahora tu pecado está en mis labios!

ROMEO: ¿Pecado de mis labios? ¡Qué culpa deliciosa me reprochas! ¡Tienes que devolverme mi pecado! (Entra el Ama).

AMA: Señora, vuestra madre quiere hablaros. (Se alza la cortina).

ROMEO (Al Ama): ¿Quién es su madre?

AMA: ¡Vamos! ¡Mozalbete! Su madre es la señora de esta casa.

ROMEO: ¿Es una Capuleto? ¡Oh, qué alto precio pago! ¡Desde ahora soy deudor de mi vida a una enemiga!

BENVOLIO: ¡Fuera! ¡Vamos! ¡La fiesta ya se acaba!

ROMEO: ¡Lo temía! ¡Más grande es mi desdicha!
(Salen todos menos Julieta y el Ama).

JULIETA: ¿A ver, ama, quién es aquel señor?

AMA: El heredero del viejo Tiberio.

JULIETA: ¿Y aquél que va saliendo por la puerta?

AMA: Es el joven Petrucio, me parece.

JULIETA: ¿Y el otro que le sigue y no bailó?

AMA: No sé quién es.

JULIETA: ¡Averigua su nombre! ¡Si es casado, yo por lecho nupcial tendré una tumba!

AMA: Es Romeo su nombre, es un Montesco y es hijo único de tu enemigo. (Ama se aleja).

JULIETA: ¡Ha nacido lo único que amo de lo único que odio! ¡Demasiado temprano te encontré sin conocerte y demasiado tarde te conozco!

ACTO II. ESCENA SEGUNDA

Jardín de Capuleto. (Entra Romeo).

(Julieta aparece en una ventana, arriba, sin darse cuenta de la presencia de Romeo).

ROMEO: ¡Silencio! ¿Qué ilumina desde aquella ventana las tinieblas? ¡Es Julieta, es el sol en el oriente!

JULIETA: Oh, Romeo, ¿por qué eres tú Romeo? ¡Reniega de tu padre y de tu nombre! Si no quieres hacerlo, pero, en cambio, tú me juras tu amor, eso me basta, dejaré de llamarme Capuleto.

ROMEO (Aparte): ¿Debo seguir oyendo o le respondo?

JULIETA: ¡Solamente tu nombre es mi enemigo! Seas Montesco o no, tú eres el mismo. ¡Cambia de apellido! Porque, ¿qué puede haber dentro de un nombre? Si otro título damos a la rosa, con otro nombre nos dará su aroma. Quítate ese nombre y por tu nombre, que no es parte tuya, tómame a mí, Romeo, toda entera.

ROMEO: Te tomo la palabra. Desde ahora llámame sólo Amor. Que me bauticen otra vez, dejo de ser Romeo.

ACTO V. ESCENA TERCERA

Mausoleo de los Capuleto. (Entra Paris con su paje y una antorcha).

PARIS: ¡Muchacho, vete y déjame la antorcha! ¡Mas bien apágala, que no me vean! Recuéstate debajo de esos pinos, pon tu oído en el suelo removido para que nadie pise el cementerio sin que lo escuches. Si alguien se aproxima, dame un silbido! ¡Ándate ahora y haz lo que te mando!

PAJE: (Aparte): ¡Pobre de mí! ¡Tiritando de miedo y tener que quedarme entre las tumbas! (Sale).

PARIS: ¡Oh, dulce flor! ¡Voy a cubrir con flores este lecho nupcial en donde yaces! ¡Todas las noches regaré estas flores, con agua dulce o con el llanto mío! (Se escucha un silbido del Paje). ¡Me avisa el paje que alguien se aproxima! ¿Qué pies malditos llegan esta noche a interrumpir el rito del amor? ¿Y qué? ¿Con una antorcha? ¡Con tu manto, oh noche, escóndeme por un momento! (Sale). (Entran Romeo y Baltazar con una antorcha, un azadón y una palanca de fierro).

ROMEO: ¡Pásame el azadón y la palanca! ¡Toma esta carta! Mañana, temprano, la entregarás a mi señor y padre ¡Te advierto, por tu vida, que oigas lo que oigas,veas lo que veas, no se te ocurra interrumpirme! ¡Voy a bajar a este lecho de muerte, no sólo a ver el rostro de mi amada, sino a sacar desde su dedo muerto, una sortija para mí, preciosa! Ándate ahora. Pero, si volvieras a mirar lo que pienso hacer después, voy a descuartizarte, te lo juro!

BALTAZAR: ¡Me voy, señor, no te molestaré! (Aparte). Voy a esconderme por aquí. Sus ojos me dan miedo. ¿Qué se proponen hacer? (Sale)

(Romeo Abre la tumba).

PARIS: Este es el desterrado de Verona, el soberbio Montesco, el asesino del primo de mi amada -y, según dicen, este dolor fue el que mató a Julieta-. ¡Y aquí ha venido a profanar los muertos! ¡Debo detenerlo! (Se adelanta).
¡Alto! ¡Suspende tu trabajo, infame, sacrílego Montesco! ¡La venganza más allá de la muerte no es posible! ¡Debes morir! ¡Ven conmigo! ¡Obedece!

ROMEO: ¡Me dices la verdad! ¡Debo morir! ¡Para eso he venido, buen muchacho! ¡No desafíes a un desesperado! ¡Sé bueno, huye de aquí! ¡No agregues otra culpa a mis pecados desesperándome y enfureciéndome! ¡No te quedes, camina! ¡Vive y cuenta que un loco permitió que te escaparas!

PARIS: ¡Y bien, yo desafío tu mandato y te detengo como un criminal!

ROMEO: ¿Me provocas? ¡Defiéndete, muchacho! (Se baten).

PAJE: ¡Voy a buscar los guardias! ¡Se pelean! (Sale. Cae Paris).

PARIS: ¡Me muero! ¡Por piedad, abre la tumba y colócame al lado de Julieta! (Muere).

ROMEO: ¡Lo haré! ¡Te juro! ¡Voy a ver de cerca tu cara! ¡Es el pariente de Mercucio! ¡El noble conde Paris! ¡Algo decía mi sirviente en el viaje, cabalgando, que mi alma confundida no escuchaba! ¿Creo que me decía que Julieta debía desposar al conde Paris? ¿No es esto lo que dijo? ¡Yo te daré un sepulcro victorioso! ¿Un sepulcro? ¡No, un faro, joven muerto! ¡Porque donde Julieta está enterrada convertirá el sepulcro su belleza en un salón de fiesta luminoso! (Lo coloca en la tumba).
¡Amor mío, mi esposa, ya la muerte secó la miel de tu respiración, pero aún no domina tu belleza! ¡El estandarte de la belleza muestra su escarlata aún en tus mejillas y en tus labios! No ha llegado a tu rostro todavía, la pálida bandera de la muerte. Ah Julieta, ¿por qué sigues tan bella? Me quedaré contigo todavía, por miedo de esto, y ya no saldré más de este palacio de la noche oscura. ¡Aquí me quedaré con los gusanos, que son tus servidores! ¡Fijaré aquí la eternidad de mí descanso y libraré a mi pobre cuerpo hastiado del maligno poder de las estrellas!
¡Ojos, dadle la última mirada! ¡Brazos, míos llegó el último abrazo! ¡Labios, sellad con este beso puro un pacto eterno con la muerte ansiosa! ¡Amor mío salud! (Bebe). Buen boticario, es rápido el veneno y mi agonía termina con la muerte y con un beso. (Muere).

(Entra Fray Lorenzo con un farol una palanca y un azadón).

FRAY LORENZO (Avanzando): ¡Romeo! ¿Y estas manchas de sangre que han teñido los umbrales de piedra de la cripta? ¿Y estas armas caídas y sangrientas, qué hacen en este reino de la paz? (Entra a la tumba). ¿Es Romeo, y qué pálido, y el otro? ¡Paris también! ¡Y están ensangrentados! ¿Qué hora espantosa trajo esta desgracia? ¡Julieta se ha movido! (Julieta se despierta).

JULIETA: Padre de los consuelos, dime ¿dónde está mi esposo? Yo recuerdo bien la cita. ¡Y aquí estoy! ¿Y mi Romeo? (Ruido adentro).

FRAY LORENZO: ¡Oigo un ruido! Salgamos de este sitio de muerte, podredumbre y falso sueño. ¡Una fuerza más alta que nosotros malogró nuestras buenas intenciones! ¡Tu esposo ha muerto! ¡Míralo a tu lado! ¡Vamos dulce Julieta, no me atrevo a quedarme! ¡Salgamos! ¡Ven conmigo! (Se oyen otros ruidos).

JULIETA: ¡Vete de aquí! ¡Yo no me moveré! (Sale Fray Lorenzo). ¿Qué es esto? ¡Es una copa aún apretada en la mano ya fría de mi amor! ¡Ah, fue veneno el que causó su muerte! ¿Por qué te lo bebiste todo, ingrato, sin dejar una gota para mí? ¡Voy a besarte para que tus labios, si han guardado una gota de veneno, me maten con el beso que te doy! (Lo besa). ¡Están tibios tus labios, todavía!

GUARDIA 1º (Desde adentro): Guíame tú, muchacho. ¿Por qué lado?

JULIETA: ¡Oigo un ruido! ¡Me queda poco tiempo! ¡Oh, querido puñal! (Toma la daga de Romeo). ¡Esta es tu vaina! ¡Aquí te quedarás! ¡Dame la muerte! (Se hiere). (Cae sobre el cuerpo de Romeo y muere). (Entra la ronda y el Paje de Paris).

¿Qué costumbre de la época se puede encontrar en el texto?

Alternativas

A) Realizar fiestas muy costosas.

B) Atentar contra la vida por amor.

C) Comprometerse a temprana edad.

D) Contraer matrimonios acordados por los padres.