Más allá de la forma en que se asuma el programa diferenciado en cada establecimiento, es importante generar una experiencia de educación estética que sea significativa y de calidad.

Se espera que los profesoras y profesores sean capaces de motivar culturalmente a sus alumnos a través de múltiples estímulos: visitas a exposiciones, presentación y motivación en torno a los contenidos, sugerencias de lecturas, conversación personal con cada miembro del taller, evaluación sistemática del trabajo de investigación, correcciones, etc.

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