Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Esta asignatura permite al estudiante alcanzar una mejor comprensión de la sociedad y su rol en ella. Está conformada por disciplinas -Historia, Geografía, Economía, Demografía, Sociología y Ciencia Política- que estudian al ser humano como individuo y como miembro de la sociedad desde distintas perspectivas.

Documentos curriculares

Ficha Bases Curriculares 2012

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Bases Curriculares 2012 - Capítulo introductorio 1° a 6°

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Bases Curriculares Historia, Geografía y Ciencias Sociales 1° a 6°

Orientaciones Curriculares

Introducción a Historia, Geografía y Ciencias Sociales en los Programas de Estudio

La asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales permite al estudiante alcanzar una mejor comprensión de su sociedad y de su rol en ella.

Esta asignatura está conformada, en el ámbito escolar, por disciplinas que estudian al ser humano como individuo y como miembro de la sociedad desde diversas perspectivas, entre las que se incluyen, además de la Historia y la Geografía, la Economía, la Demografía, la Sociología y la Ciencia Política.

El trabajo conjunto de estas disciplinas permite al alumno desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para comprender la compleja realidad social contemporánea y su devenir, para desenvolverse como un ciudadano capaz de actuar responsable y críticamente en la sociedad, y para enfrentar los desafíos del mundo globalizado.

En la educación básica, un objetivo central de esta asignatura es que los estudiantes adquieran un sentido de identidad y de pertenencia a la sociedad. Saber quién es, conocer su comunidad y consolidar los lazos con ella son elementos fundamentales para el desarrollo integral de un niño. Ahí radica la base que permite a los alumnos comprender su cultura, apropiarse de ella y participar en su construcción.

Esa cultura adquirirá un significado particular cuando tomen conciencia de que también existen otras, distintas, y perciban la diversidad inherente a los seres humanos y a la naturaleza y las diferentes formas en que estos se relacionan entre sí.

Las Bases Curriculares de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, y por lo tanto, los programas de estudio correspondientes se construyeron en torno a los siguientes énfasis:

  1. Conciencia del entorno: el alumno comienza a entender la realidad cuando descubre su entorno natural y social.

    Al distinguir los distintos elementos y actores (personas e instituciones) que forman parte de su vida cotidiana y cumplen un rol relevante en ella, y al observar cómo interactúan entre ellos, comenzará a reconocer los vínculos y las relaciones que conforman la sociedad. A la vez, podrá apreciar cuáles son las dinámicas que han permitido a su comunidad adaptarse al entorno natural y transformarlo.

    En este sentido, en los primeros niveles, los OA de la asignatura privilegian el conocimiento de la sociedad en que se desenvuelven, lo que requiere que identifiquen sus grupos de pertenencia (familia, escuela, comunidad, región, país, humanidad), las principales instituciones, y las costumbres, normas y valores de su entorno, entre otros.

    En este proceso de desarrollo de la propia identidad, resulta fundamental que reconozcan que cada ser humano es único y que todas las personas son diferentes, pero que, a su vez, podemos encontrar muchos elementos en común que son los que nos permiten sentirnos parte de comunidades específicas (familia, localidad, región, país, etc.). El respeto y la valoración de sí mismos, de la diversidad humana y de los aspectos que nos cohesionan como sociedad, se desarrollan inicialmente en la interacción con el propio entorno, y su alcance y profundidad se van ampliando en la relación con los otros énfasis que se plantean a continuación.
  2. Formación del pensamiento histórico: pensar históricamente implica comprender que la experiencia de vivir en sociedad está contextualizada en el tiempo; en tanto que seres humanos, nuestra existencia se desenvuelve en el devenir de la historia.

    En este sentido, la construcción gradual del pensamiento histórico es una herramienta necesaria para que los estudiantes puedan desarrollar una visión crítica y comprensiva de su entorno y del mundo.

    En este contexto, se espera que el estudiante tome conciencia, de forma paulatina, de que vive en un mundo que va más allá de su horizonte inmediato (familia, escuela, amigos, comunidad, circunstancias, etc.) y que ese contexto mayor posee un pasado que marca el devenir del mundo contemporáneo. De ahí que se considere que una comprensión del presente solo es posible si se examina el pasado y los procesos históricos que han moldeado la realidad actual, en la que se reflejan las permanencias y cambios entre el ayer y el hoy.

    Para que el estudiante desarrolle esta conciencia y entienda que pertenece a una comunidad cultural más amplia -la humanidad-, se requiere partir del conocimiento de su historia familiar y de algunas expresiones, hitos y tradiciones importantes en la configuración de la sociedad chilena y de las diversas identidades locales y regionales, para luego ampliar la mirada hacia otros tiempos y otros lugares.

    En un mundo cada vez más dinámico y cambiante, se busca que por medio del estudio de su propia cultura y de otras diferentes, conozcan y descubran, de forma empática, distintos modos en que las personas se han organizado y resuelto problemas comunes a todos los seres humanos, y que se comparen con ellas en sus semejanzas y diferencias.

    En concordancia con lo anterior, los OA de la asignatura promueven el estudio sistemático de distintas sociedades humanas a través del tiempo, con el objetivo de que los estudiantes reconozcan tanto las relaciones dinámicas de continuidad y cambio entre pasado, presente y futuro, como los múltiples antecedentes y causas inherentes al pasado que conforman la riqueza y complejidad de los acontecimientos y procesos históricos.

    De igual modo, interesa que comprendan que la realidad social, ya sea en el pasado o en el presente, es una realidad compleja, sobre la cual existen distintas perspectivas para abordarla e interpretaciones para comprenderla. Por ello, con el objeto de evitar sesgos y promover el pensamiento histórico crítico y riguroso, estos objetivos fomentan la revisión de diversas fuentes históricas y de diversas interpretaciones.

    Con el fin de que los estudiantes adquieran de forma adecuada el pensamiento histórico, se espera que desarrollen progresivamente su capacidad de contextualización, es decir, que puedan situar las sociedades estudiadas en su época y lugar y abordar el estudio del ser humano en el tiempo de forma crítica y empática.

    Por último, se busca evitar una visión de la historia como flujo de fuerzas impersonales y ajenas; por el contrario, se resalta que son los estudiantes, en tanto personas y ciudadanos, quienes participan en el devenir histórico de la sociedad, en procesos que se desarrollan en torno a una multiplicidad de causas y fenómenos.
  3. Valoración y aplicación de los métodos de las Ciencias Sociales: para que los estudiantes logren los OA planteados para la asignatura, es importante que paulatinamente identifiquen, interioricen y apliquen los métodos y técnicas fundamentales de las Ciencias Sociales; estos contribuyen a desarrollar el pensamiento crítico, el rigor intelectual, la capacidad de relacionar múltiples variables y de fundamentar los juicios, y, al mismo tiempo, ayudan a incentivar la creatividad, la imaginación y la perseverancia.

    Estas habilidades y competencias permiten a los estudiantes comprender mejor la realidad, adquirir y relacionar conocimientos, y actuar de manera asertiva y consciente. En síntesis, constituyen herramientas fundamentales y pueden transferirse tanto a otras áreas del conocimiento como a la vida cotidiana del estudiante.
  4. Visión panorámica de la historia de Chile: se busca que el alumno se familiarice con su herencia cultural y desarrolle un sentido de pertenencia a la sociedad chilena.

    Para ello, resulta fundamental estudiar el pasado a fin de reconocer aquellos elementos que sustentan este sentido de pertenencia y comprender que la identidad nacional es dinámica y va adquiriendo nuevas formas de acuerdo a las transformaciones sociales y culturales.

    Asimismo, es importante reconocer aquellos elementos que resultan significativos en las identidades locales y/o regionales al interior de nuestra sociedad.

    Para que los estudiantes logren una mejor comprensión de su presente, es necesario que se familiaricen con el pasado de su sociedad y comprendan cómo este se relaciona con su vida diaria, su identidad y su entorno. Ello exige revisar los principales hitos, procesos, personas e instituciones de la historia de Chile, así como algunos conceptos fundamentales que les permitan identificar aquellos elementos que han permanecido y pueden reconocer en su vida actual, como también aquellos aspectos que han cambiado.

    De este modo conseguirá un primer acercamiento para comprender la sociedad a la que pertenece y podrá apreciar que comparte con ella un pasado y un presente, y que puede contribuir a construir su futuro.
  5. Formación del pensamiento geográfico: este foco tiene gran valor formativo para los estudiantes en sus primeros años de educación.

    Pensar espacialmente implica una forma de razonamiento particular, que amplía el ámbito de la experiencia y les aporta una visión integral del mundo que los rodea, desde lo más próximo hasta lo más remoto.

    Pensar geográficamente supone la puesta en práctica de conocimientos, habilidades y disposiciones para representar y dilucidar las relaciones y conexiones que constituyen el espacio geográfico.

    En la educación básica, el pensamiento geográfico progresa en tres etapas. En primer lugar, implica identificar y conocer las características del espacio, tanto desde la perspectiva personal (relacionado con la orientación espacial) como de la localización y uso de mapas y representaciones en general. En segundo lugar, pensar geográficamente implica reconocer el territorio como contexto de distintas actividades humanas (como el trabajo, la vivienda, la alimentación, etc.) y afinar la capacidad de observar e identificar las múltiples relaciones que se establecen entre el ser humano y su medio, y su impacto en la identidad y la cultura. Finalmente, requiere el análisis del paisaje y del espacio geográfico chileno, desde una perspectiva integrada con las otras disciplinas que componen la asignatura.

    Esta ampliación de escalas implica el aumento de la complejidad de los conceptos necesarios para analizar tanto el mundo circundante como el papel del territorio en las distintas sociedades que se abordan en este currículum.

    Se busca que el estudiante, al finalizar su educación básica, sea capaz de caracterizar un territorio y de integrar variables físicas y humanas, comprendiendo que problemas como los riesgos naturales, la contaminación, el agotamiento de los recursos y el aislamiento geográfico, entre otros, tienen que enfrentarse desde perspectivas variadas.

    Por otra parte, se busca que los estudiantes puedan explorar conceptos y principios básicos de la economía, en el contexto de la relación que se establece entre el ser humano y los recursos presentes en su espacio geográfico.

    A través de lo anterior, se pretende que valoren el medioambiente, a escala local y global, de modo que esa valoración se traduzca en una postura activa; es decir, que los estudiantes desarrollen actitudes tendientes a protegerlo, a través de medidas racionales y concretas, que se enmarquen en el esfuerzo que todos los actores de la sociedad debemos asumir con el fin de lograr un desarrollo sustentable.
  6. Desarrollo de competencias ciudadanas: es fundamental que los alumnos se reconozcan como ciudadanos, desarrollen una predisposición favorable hacia la vida en una sociedad democrática y pongan en práctica los valores inherentes a ello.

    Se busca que los estudiantes reconozcan los ideales y las prácticas en las que se sustentan la ciudadanía y el Estado de derecho, y adquieran las herramientas necesarias para participar de forma activa, informada y responsable en la sociedad.

    Para ello, se espera que, por una parte, se asuman como sujetos de derechos, conscientes de sus responsabilidades; esto supone que conozcan algunos de sus derechos fundamentales y la forma en que estos se pueden ejercer y proteger, comprendiendo que pertenecer a una comunidad implica, a su vez, respetar los derechos de los demás y asumir una serie de obligaciones y deberes.

    Por otra parte, se busca que los estudiantes reconozcan las instituciones que sustentan nuestra organización política y social, que aprecien las distintas formas de participación y que desarrollen las virtudes ciudadanas que favorezcan el bienestar y el fortalecimiento de nuestra sociedad democrática.

    Virtudes como la responsabilidad, el respeto a los demás, la tolerancia, la honestidad, la solidaridad, la empatía y el esfuerzo, entre otros, constituyen las bases para ejercer la ciudadanía de un modo constructivo, comprometido y responsable.

    Aunque este foco se explicita y se trabaja directamente a través del eje de Formación Ciudadana, se requiere y se espera que sea desarrollado de manera integrada con los otros ejes y asignaturas. Ello, porque existe una estrecha relación entre la educación y la ciudadanía democrática , ya que es en la escuela donde se aprende a ser un buen ciudadano.

    Es en este marco que las Bases Curriculares proponen un aprendizaje a través de la acción que busca estimular a los estudiantes a participar activa y responsablemente en la sociedad.

    En un comienzo, esta participación se enmarca en acciones cotidianas al interior de la escuela y el hogar, ampliándose progresivamente en los distintos niveles escolares. Igualmente relevante para que los estudiantes puedan contribuir a la convivencia social es el desarrollo de destrezas de comunicación y de resolución pacífica de conflictos.
  7. Respeto y valoración de la diversidad humana: esta asignatura pretende también aportar a la conciencia y valoración de la diversidad humana y cultural del mundo actual, y a lograr una sociedad más inclusiva en la que las diferencias sean apreciadas.

    Se busca que los estudiantes sean capaces de reconocer la riqueza de la diversidad y de comprender que el género, el origen étnico, las creencias o el nivel socioeconómico, entre otras, no deben ser objeto de discriminación o de diferencia de oportunidades. En este sentido, los tres ejes disciplinares se complementan para desarrollar este punto.

    Así, por ejemplo, los estudiantes al conocer distintas culturas del pasado y del presente y su relación con el medio geográfico podrán comprender y valorar la diversidad humana y cultural, ampliarán la visión del mundo y descubrirán diversas maneras en que distintas sociedades han enfrentado y enfrentan los problemas y desafíos comunes a todos los seres humanos.

Organización Curricular Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Las Bases Curriculares establecen Objetivos de Aprendizaje (OA) que integran habilidades, conocimientos y actitudes.

A. Habilidades

Los Objetivos de Aprendizaje de Historia, Geografía y Ciencias Sociales contemplan una serie de habilidades propias de las disciplinas que conforman esta asignatura. Son valiosas herramientas cognitivas, necesarias para comprender los contenidos estudiados y para adquirir conocimientos en otras áreas y en diferentes contextos de la vida.

Este conjunto de habilidades contribuye a que los alumnos puedan tomar decisiones de una manera responsable e informada, y a que desarrollen el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas. Constituyen el fundamento para la formación del pensamiento histórico y geográfico y sobre ellas se construye la comprensión de los métodos de investigación de las Ciencias Sociales.

Para esta asignatura, se han dividido las habilidades en cuatro grupos básicos:

  • Pensamiento temporal y espacial
  • Análisis y trabajo con fuentes
  • Pensamiento crítico
  • Comunicación

Pensamiento temporal y espacial

El tiempo constituye una categoría cognitiva fundamental para el desarrollo del pensamiento. Se busca que los estudiantes desarrollen progresivamente las habilidades vinculadas a la aprehensión temporal y a la aplicación de los conceptos de tiempo y de espacio, para que puedan orientarse, contextualizar, ubicar y comprender los procesos y acontecimientos estudiados y aquellos relacionados con su propia vida.

En los primeros niveles se sientan las bases para la comprensión del tiempo cronológico, prerrequisito para la comprensión gradual del tiempo histórico. Los estudiantes aprenderán el significado y el uso de conceptos temporales y sistemas de medición convencional (como década, generación, siglo, pasado, presente, simultaneidad, continuidad y cambio, entre otros).

A medida que progresan, serán capaces de ubicarse cronológicamente, de distinguir períodos históricos y de reconocer elementos de continuidad y de cambio entre pasado y presente, y entre distintos períodos históricos.

La ubicación espacial se compone de habilidades prácticas e intelectuales que son necesarias para estudiar y entender el territorio. En los primeros niveles, se espera que aprendan a ubicarse en el espacio, utilizando diversos conceptos, categorías y recursos. También se pretende que usen mapas y otros recursos geográficos, y que se sirvan de ellos para obtener información y comunicar resultados.

Estudiar fenómenos por medio de estos recursos permite que el alumno observe patrones y asociaciones en el territorio y comprenda la dimensión espacial de esos fenómenos.

Análisis y trabajo con fuentes

La utilización de diversas fuentes de información, escritas y no escritas, constituye un elemento central en la metodología de las Ciencias Sociales que conforman la asignatura, puesto que el ser humano reconstruye la historia de las sociedades a partir de esas fuentes.

En este sentido, el proceso de aprendizaje requiere que los estudiantes trabajen activamente a partir de ellas, sean dadas por el docente o seleccionadas por el propio alumno en sus indagaciones; eso le permitirá obtener información relevante, formularse preguntas, establecer relaciones, elaborar conclusiones y resolver problemas.

Se pretende que el estudiante desarrolle paulatinamente la capacidad de evaluar las fuentes a las que se enfrenta (en el ciclo siguiente se profundiza este desafío); de ese modo, se aproximará a los métodos de la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales.

En este ciclo comienzan a desarrollarse las habilidades relacionadas con la investigación de manera más explícita y formal, especialmente a partir de quinto básico. Bajo esta perspectiva, se espera que los contenidos abordados a lo largo de la enseñanza básica despierten la curiosidad de los estudiantes y los motiven a formularse preguntas y a buscar respuestas de manera autónoma.

Para ello, se busca que sean capaces de conocer y experimentar los pasos propios de una investigación; es decir, que empiecen a sistematizar los diversos aspectos implicados en el proceso de buscar respuestas a determinadas preguntas.

Pensamiento crítico

Durante el ciclo básico, se espera que los alumnos reconozcan el carácter interpretativo del quehacer de las Ciencias Sociales. Se busca que aprendan a distinguir las múltiples percepciones que pueden existir en torno a un mismo fenómeno, y que sean capaces de comparar y contrastarlas a fin de que logren extraer conclusiones debidamente justificadas.

También se pretende que comiencen a evaluar los argumentos y la evidencia que sustentan cada visión. Al progresar, serán capaces de desarrollar una visión propia respecto de los contenidos del nivel y de temas cercanos de su interés, apoyándose en fuentes y en otros recursos para fundamentar sus propias ideas.

Comunicación

Esta habilidad busca reforzar en los estudiantes la capacidad de transmitir a otros -de forma clara, respetuosa y deferente- los resultados de sus observaciones, descripciones, análisis o investigaciones, por medio de distintas formas de expresión oral y escrita.

Para ello es importante desarrollar la capacidad de hablar y de escribir de forma correcta, así como promover el diálogo y la disposición a recibir y escuchar opiniones diferentes a las propias. Igualmente importante es que se familiaricen con el uso y manejo de diversos recursos y TICs, que les permitan elaborar estrategias más precisas para apoyar la comunicación de sus ideas.

B. Ejes temáticos

En términos curriculares, esta propuesta de Objetivos de Aprendizaje (OA) presenta tres ejes disciplinares: Historia, Geografía y Formación Ciudadana.

La opción de explicitar los ejes responde al propósito de potenciarlos, de modo que se complementen e interactúen para que los estudiantes alcancen los objetivos globales de la asignatura y logren un desarrollo integral.

Los Objetivos de Aprendizaje se organizan en cada nivel de acuerdo a esos tres ejes, los que no implican una definición del orden en que se deben tratar los OA a lo largo del año escolar.

Historia

En este eje se busca despertar el interés y el entusiasmo por el estudio de la historia como una forma de profundizar el conocimiento y la reflexión acerca del ser humano, y también, promover que los estudiantes desarrollen un pensamiento histórico que les permita desenvolverse crítica y responsablemente en la sociedad.

Con relación a la secuencia temática, en primero básico se trabaja con nociones y habilidades básicas de pensamiento temporal, con el reconocimiento de la propia individualidad e identidad personal, con el desarrollo del sentido de pertenencia a la familia, a comunidades locales y a la nación, y con el conocimiento y la valoración de su propia cultura en sus diversas manifestaciones, de los símbolos representativos y del aporte que diferentes personas han hecho a la sociedad a lo largo de la historia de Chile.

En segundo básico se familiariza a los alumnos con la diversidad cultural de la sociedad chilena y con algunos de los hitos y procesos que han contribuido a esta diversidad a lo largo de su historia. En primer lugar, se estudian los pueblos indígenas que habitaron el actual territorio nacional en el período precolombino, enfatizando en el reconocimiento de su legado en expresiones del patrimonio cultural y en su presencia en la actualidad. Luego se abordan los aportes realizados por españoles e indígenas y la importancia del mestizaje en la conformación de nuestra sociedad. Finalmente, se destacan los aportes realizados por inmigrantes de diferentes naciones a lo largo del tiempo, la huella que han dejado en nuestro país y su contribución a la riqueza y diversidad cultural de nuestra sociedad.

En tercero básico, la mirada se vuelve hacia el estudio de las sociedades griega y romana antiguas. Aunque la enseñanza respecto de estas civilizaciones se enfoca a sus aspectos más concretos y cotidianos, el objetivo es que los estudiantes reconozcan el legado del mundo clásico en nuestra cultura y en su vida actual. Con ello se busca que los estudiantes amplíen su mirada hacia otras culturas distantes en el tiempo, para que puedan comprender cómo la diversidad cultural y las múltiples maneras que han existido -y existen- de resolver desafíos comunes a toda sociedad, traspasa los horizontes de su entorno y de su cultura, y constituye un rasgo permanente de la humanidad a lo largo de la historia.

A partir de cuarto básico, se inicia un estudio más cronológico de la historia. Se pretende que, a partir de este nivel, los estudiantes tomen conciencia, paulatinamente, de la multicausalidad de los
procesos históricos y de su carácter temporal. Así, en este nivel se abordan las grandes civilizaciones americanas, sus características, su legado y su presencia en la actualidad.

En quinto básico se trabajan los períodos de descubrimiento y conquista de América y de Chile, y el período colonial, mientras que en sexto básico se estudia la historia republicana de nuestro país. En estos dos años escolares, se privilegia una óptica que promueva un conocimiento empático capaz de atender al contexto histórico de estos procesos.

Geografía

La Geografía permite al estudiante explorar la diversidad del mundo y la multiplicidad de culturas y paisajes y, desde esa base, reconocer cómo la relación entre el ser humano y su medioambiente se define por constantes procesos de adaptación y de transformación.

Se busca que comprenda que el territorio es el escenario y el contexto de referencia del quehacer humano, tanto en el pasado como en el presente.

Con relación a la secuencia temática, en primero básico los estudiantes empiezan a reconocer y usar herramientas geográficas y categorías de ubicación relativa y orientación espacial. Se espera que logren ubicarse en contextos geográficos próximos y que estos vayan ampliándose progresivamente. En este nivel se establece un acercamiento al tema del trabajo, por una parte, y al reconocimiento de la diversidad cultural en el mundo, por otra.

En segundo básico se incorporan categorías de ubicación absoluta, se inicia el trabajo con el concepto de paisaje (en este caso, diversos paisajes de Chile) y se incluye vocabulario geográfico. En este mismo nivel y eje, se abordan OA directamente vinculados con el eje de Historia. Es el caso de los temas referidos a la localización de los pueblos precolombinos de Chile y a la relación que esos pueblos establecieron con su medio geográfico.

En tercero básico, se avanza en el reconocimiento y uso de herramientas geográficas, en el trabajo con diversos paisajes y en la utilización de vocabulario geográfico. En este nivel se aborda más explícitamente la relación entre el paisaje y la manera en que un pueblo o cultura se adapta y lo transforma; se utilizan ejemplos derivados de las zonas climáticas de la Tierra y otros que permiten reconocer la influencia de factores geográficos en el desarrollo de los pueblos estudiados en el eje de Historia (griegos y romanos).

En cuarto básico, los temas de geografía se centran en diversos aspectos del continente americano (paisajes, recursos, características físicas, población y otros), en concordancia también con el eje de Historia. Adicionalmente, se introduce el trabajo con la red cartográfica y algunos conceptos y problemas ligados a la Geografía y a la Economía, como el carácter limitado de los recursos, la distinción entre recursos naturales renovables y no renovables, y el desarrollo sostenible.

En quinto y sexto básico, el foco está en la geografía de Chile. En quinto, se enfatiza en las características físicas, a propósito de las zonas naturales, y en sexto, se destaca la interrelación de los elementos físicos y humanos en el contexto de las regiones político-administrativas. En estos niveles, la Geografía vuelve a interrelacionarse con conceptos y principios básicos de Economía; por ejemplo, mediante el reconocimiento de distintos ejemplos de cómo el trabajo de las personas agrega valor a los recursos naturales.

Formación Ciudadana

El eje de Formación Ciudadana busca que los estudiantes desarrollen los conocimientos, las habilidades y las actitudes que son fundamentales para participar activa y responsablemente en una sociedad democrática.

Se espera que aprendan a participar en ella por medio de acciones en su vida cotidiana, en la escuela y en el hogar.

Se pretende también que se apropien de las habilidades que se ponen en juego en la vida en una sociedad que es cada vez más diversa. Por ejemplo, las capacidades para expresar coherentemente sus ideas, dialogar, defender argumentos y persuadir y, asimismo, las habilidades para trabajar en equipo y llegar a acuerdos.

Con relación a la secuencia temática, en los niveles de primero a sexto básico se despliegan progresivamente las líneas que articulan la formación ciudadana. A partir del primer año, se avanza en el conocimiento y la valoración de las instituciones públicas y privadas, partiendo de las más cercanas, vinculadas a su vida cotidiana, hasta abordar, en quinto y sexto básico, las instituciones y los procesos propios de la vida política en democracia, considerando, entre otros, los poderes del Estado, la Constitución y las formas de elegir autoridades.

En los primeros niveles se motiva a los estudiantes a ejercer una ciudadanía activa a través de la participación, que al comienzo queda circunscrita fundamentalmente a la interacción dentro de la sala de clases. Este aspecto se amplía, progresivamente, hacia el desarrollo de proyectos en equipo en la escuela y en la comunidad, y el ensayo del juego democrático dentro de su curso. Se espera que se hagan cargo de algunas responsabilidades y que su participación signifique un aporte real que los involucre en el bienestar de su comunidad.

Con respecto a la dimensión relacionada con el aprendizaje de los derechos y los deberes, la primera aproximación viene desde la comprensión y el cumplimiento de las normas básicas de convivencia y de respeto a los demás, y progresa hasta el reconocimiento de los derechos humanos y de la de que sean respetados como base para la democracia, así como de los mecanismos que existen en Chile para resguardarlos, partiendo por nuestra Constitución Política.

Por su parte, el aprendizaje de las virtudes ciudadanas se inicia con la práctica de ciertos hábitos de cortesía y actos de colaboración con la comunidad más cercana, y avanza progresivamente hacia un comportamiento que integra actitudes como tolerancia, convivencia respetuosa, responsabilidad, honestidad y esfuerzo personal.

Cabe destacar que los OA de Formación Ciudadana apuntan a diferentes temas. En algunos casos, se refieren a aprendizajes de carácter más conceptual y en otros, se centran en el desarrollo de actitudes. En este marco, es fundamental transferir los aprendizajes de Formación Ciudadana a los ejes de Historia y Geografía, abordando los OA de manera integrada.

C. Actitudes

Las Bases Curriculares de Historia, Geografía y Ciencias Sociales promueven un conjunto de actitudes para todo el ciclo básico, que derivan de los Objetivos de Aprendizaje Transversales (OAT). Las actitudes así definidas son Objetivos de Aprendizaje, que deben ser promovidos para la formación integral de los estudiantes en cada asignatura.

Los establecimientos pueden planificar, organizar, desarrollar y complementar las actitudes propuestas según sean las necesidades de su propio proyecto y de su realidad educativa. Las actitudes a desarrollar en la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales son las siguientes:

a. Demostrar valoración por la vida en sociedad para el desarrollo y el crecimiento de la persona.
Los Objetivos de Aprendizaje promueven desde los primeros niveles el conocimiento del propio entorno y el fortalecimiento de los lazos de pertenencia hacia la familia, la comunidad, la localidad y el país. Progresivamente se introduce a los estudiantes en el conocimiento y la valoración de instituciones propias de la vida en una sociedad democrática.

b. Demostrar valoración por la democracia, reconociendo su importancia para la convivencia y el resguardo de derechos.
En los Objetivos de Aprendizaje se promueve la valoración de la democracia como el sistema que resguarda de mejor manera los Derechos Humanos, a partir de la familiarización de los estudiantes con la convivencia democrática, del incentivo a la participación activa y del conocimiento de la institucionalidad democrática chilena.

c. Comportarse y actuar en la vida cotidiana según principios y virtudes ciudadanas.
Los Objetivos de Aprendizaje de la asignatura promueven explícitamente el desarrollo de actitudes y acciones que reflejen virtudes ciudadanas, lo que constituye una de las líneas fundamentales del eje de Formación Ciudadana.
Por ejemplo, se fomentan formas de relacionarse marcadas por el respeto a los demás, la tolerancia, la empatía y la consideración por el otro, y el respeto a las normas de convivencia y de participación, instando a los estudiantes a asumir roles y responsabilidades y a actuar con honestidad, hablando con la verdad y manteniendo los compromisos adquiridos.

d. Establecer lazos de pertenencia con su entorno social y natural a partir del conocimiento, la valoración y la reflexión sobre su historia personal, su comunidad y el país.
Los Objetivos de Aprendizaje promueven que el alumno vaya construyendo su propia identidad a través de dos líneas principales. Por una parte, por medio del reconocimiento de sus características y particularidades, en un marco de valoración por el carácter único de cada ser humano. Por otra, a través del conocimiento de la historia y la cultura de su familia, de su entorno, comunidad y región, y del país, promoviendo la identificación y el sentido de pertenencia por medio del reconocimiento de costumbres, tradiciones, símbolos, patrimonio, paisajes y trabajos, entre otros.

e. Participar solidaria y responsablemente en las actividades y proyectos del establecimiento y del espacio comunitario, demostrando espíritu emprendedor.
Los Objetivos de Aprendizaje promueven una formación ciudadana activa, enfocada a la práctica y a que los estudiantes sean conscientes de que, como ciudadanos, son responsables del bien común y del cuidado de espacios comunes. Esto va dando lugar, en los niveles superiores, a la gestación e implementación de proyectos concretos para solucionar problemas de la comunidad.

f. Respetar y defender la igualdad de derechos esenciales de todas las personas, sin distinción de sexo, edad, condición física, etnia, religión o situación económica.
Los Objetivos de Aprendizaje enfatizan el reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales de las personas y el rechazo de todo tipo de discriminación. Se promueve además un compromiso activo con la defensa de estos derechos y con la capacidad de reconocer y actuar en aquellas situaciones cotidianas en que estos son vulnerados.
Asimismo, se apropian de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de su concreción en la Constitución Política de Chile.

g. Respetar y defender la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y apreciar la importancia de desarrollar relaciones que potencien su participación equitativa en la vida económica, familiar, social y cultural.
Los Objetivos de Aprendizaje promueven que se reconozca el rol y la importancia de hombres y mujeres en las sociedades que se estudian, considerando a ambos géneros en el devenir histórico. A su vez, contemplan el reconocimiento de los avances logrados en la igualdad de derechos de hombres y mujeres en Chile.

h. Reconocer la importancia y la dignidad de todos los trabajos, valorando y respetando a las personas que los realizan.
Los Objetivos de Aprendizaje promueven, desde los primeros niveles, el reconocimiento del trabajo como un derecho fundamental para el desarrollo de la persona y de la sociedad, así como la dignidad de los distintos trabajos y de quienes los realizan.

i. Trabajar en forma rigurosa y perseverante, con espíritu emprendedor y con una disposición positiva a la crítica y la autocrítica.
Los Objetivos de Aprendizaje y las habilidades propias del ciclo promueven, de manera continua y transversal, el desarrollo de la iniciativa personal, la tolerancia a la crítica, la capacidad de autocrítica y el espíritu de superación para el logro de objetivos a partir de la rigurosidad y la perseverancia.

Flexibilidad de los programas de estudio e integración de los ejes disciplinarios de Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Es importante señalar, para efectos didácticos, el carácter flexible de los Programas de Estudio proporcionados por el Ministerio de Educación. Esta flexibilidad está dada no solo por la libertad de los establecimientos de elaborar planes y programas propios, sino por la premisa base de que estos constituyen una propuesta en la que se sugieren múltiples actividades para abordar los Objetivos de Aprendizaje.

El objetivo central de los programas es orientar a los docentes y constituir un apoyo concreto para la implementación de las Bases Curriculares en el aula. En este sentido, se ha intentado aportar una batería significativa de recursos y actividades para que los docentes puedan seleccionar aquellos que mejor se adecúan a las necesidades y desafíos que enfrentan, considerando las diferencias individuales de sus estudiantes y la realidad de cada establecimiento.

Asimismo, los Programas buscan proporcionar distintos modelos de actividades orientadas al desarrollo de las habilidades pertinentes a cada nivel. En otras palabras, el docente debe seleccionar, modificar y adecuar las actividades de acuerdo a las necesidades que enfrenta.

Es fundamental tener en cuenta, no obstante, que independiente de la diversidad de contextos (geográficos, sociales, culturales, etc.) y de estilos y ritmos de aprendizaje de los estudiantes, debe procurar que todos los alumnos logren los Objetivos de Aprendizaje correspondientes a cada nivel.

Es importante orientar el proceso de enseñanza al desarrollo de habilidades para que los estudiantes logren aprendizajes profundos y significativos, sin descuidar por ello los marcos conceptuales y los contenidos que sustentan un aprendizaje de calidad.

En este sentido, es importante evaluar constantemente el nivel de logro de los estudiantes respecto del desarrollo de las diversas habilidades; ello constituye un elemento central al momento de definir los recursos y actividades que se utilizarán, ya que el desarrollo de habilidades es progresivo, y por ello es fundamental reforzar constantemente y cerciorarse de que los estudiantes hayan adquirido las habilidades base que requieren para avanzar hacia el desarrollo de otras más complejas.

En términos simples, para que un alumno contraste distintas fuentes, por ejemplo, debe ser capaz de comprender y analizar el contenido de cada una de ellas previamente.

Otro aspecto fundamental a considerar al momento de implementar las Bases Curriculares es la necesidad de abordar los Objetivos de Aprendizaje de los tres ejes disciplinarios de manera integrada cuando sea pertinente.

La complementariedad de algunos OA de Historia con otros de Geografía se hace evidente cuando se requiere abordar una cultura o civilización desde el ámbito histórico y geográfico (a modo de ejemplo: en 2º básico los OA 1 y 2 de Historia con los OA 10 y 11 de Geografía; en 3º básico los OA 2 y 3 de Historia con los OA 9 y 10 de Geografía).

Pero sin duda, es el eje de Formación Ciudadana, y en particular los Objetivos de Aprendizaje relacionados con el desarrollo de actitudes y virtudes ciudadanas, es el que requiere ser trabajado integrado con los ejes de Historia y Geografía.

Evidentemente esta integración está dada no solo por la necesidad de cruzar los Objetivos de Aprendizaje de los ejes disciplinares, sino también por la importancia de abordar integradamente los OA de los ejes con los OA de habilidades y de actitudes.

Orientaciones didácticas Historia, Geografía y Ciencias Sociales

El objetivo de esta sección es dar claves de interpretación para la lectura y aplicación del programa y sugerir lineamientos didácticos propios de la enseñanza de la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales.

Considerando que las disciplinas que conforman la asignatura implican el aprendizaje de conceptos, habilidades y actitudes específicas, los Programas de Estudio se hacen cargo de estos aprendizajes y describen indicadores de logro y actividades que los propician.

En este marco, es importante tener en cuenta que los conceptos y habilidades propios de la asignatura se relacionan básicamente con:

  • El tiempo: la noción de tiempo y la adquisición de conceptos y habilidades temporales es fundamental en la Historia y en las Ciencias Sociales en general.

    Es un proceso progresivo, pero debe iniciarse en los primeros niveles con la comprensión del tiempo cronológico y personal, y el manejo de conceptos y unidades temporales básicas (día, noche, horas, semanas, meses, años, etc.) que posibilite a los estudiantes conocer diferentes modos de medir el tiempo, secuenciar acontecimientos y reconocer elementos de continuidad y cambio.

    La secuenciación de las actividades didácticas tienen su punto de partida en la observación y constatación del paso del tiempo a partir de experiencias cotidianas y significativas para los estudiantes (por ejemplo, la sucesión del día y la noche, las estaciones del año) y de su propia vida (acontecimientos significativos, rutinas, cambios personales).

    Posteriormente, se introducen realidades algo más alejadas del estudiante en el tiempo, vinculadas con su familia y su entorno, ocupando un rol importante las investigaciones sobre la historia familiar o local a partir de preguntas a adultos del entorno cercano. En este contexto, los estudiantes aprenden a ordenar cronológicamente, utilizar criterios para situarse temporalmente, manejar herramientas relacionadas con la medida y registro del tiempo (relojes, calendarios) y utilizar líneas de tiempo sencillas. Cuando los alumnos han adquirido los conceptos y habilidades señaladas anteriormente, pueden iniciarse en la comprensión del tiempo histórico.

    El tiempo está directamente relacionado con otro elemento central de la disciplina histórica: la continuidad y el cambio. De algún modo, tener conciencia del tiempo supone reconocer que hubo situaciones o cosas que fueron de una manera, pero que ya no lo son; que hay un antes y un después; un presente y un pasado. La habilidad de comparar identificando continuidades y cambios se trabaja permanentemente, variando los contextos y graduando los niveles de abstracción que requiera la comparación.

    La causalidad es otro concepto que se relaciona con una dimensión temporal. En los primeros niveles los estudiantes se inician en el desarrollo de la causalidad (reconocimiento y establecimiento de relaciones causa-efecto) a partir de ejemplos del presente y de la vida cotidiana. Continúan con la identificación de distintas causas de un proceso o acontecimiento histórico, para culminar en la explicación de los fenómenos en estudio desde la multicausalidad.
     
  • El espacio: la obtención de nociones espaciales y el desarrollo de habilidades de localización, de orientación espacial, y de lectura y uso de herramientas geográficas, constituyen propósitos centrales del proceso de enseñanza aprendizaje en esta asignatura.

    En la educación básica, la observación, la representación de espacios cotidianos, la lectura e interpretación de planos, mapas y simbología, y la utilización de categorías de ubicación relativa y absoluta, entre otras, constituyen habilidades fundamentales, cuyo éxito requiere de estrategias que estimulen su ejercitación sistemática y gradual.

    Las actividades que se presentan en este programa se inician siempre llevando a los estudiantes a observar su propio entorno; luego de presentados los conceptos, nuevamente se les hace aplicar lo aprendido en la realidad que los rodea.

    Lo anterior, dado que tomar conciencia sobre el entorno y el paisaje se considera un componente esencial para la adquisición y aprehensión de los conceptos geográficos.
     
  • El pensamiento crítico: en un sentido amplio, el desarrollo del pensamiento crítico es una herramienta fundamental para que los alumnos logren desenvolverse en su vida con la capacidad de evaluar las situaciones, alternativas o problemas que se le presentan, de comparar, generar conclusiones y de tomar buenas decisiones, basándose en la evidencia.

    Las competencias asociadas a la capacidad de pensar críticamente son diversas, ya que implican el desarrollo de habilidades de nivel superior, como la formulación y resolución de problemas; la formulación de preguntas e hipótesis y la búsqueda de respuestas mediante la evaluación y el contraste de la evidencia; el contraste de distintas visiones e interpretaciones de la realidad social y de los procesos históricos; la capacidad de reflexión; la comunicación efectiva y rigurosa; la capacidad de argumentar posturas y opiniones; etc.

    El sentido último es la formación de ciudadanos informados y con opinión, que sean participativos, responsables y capaces de analizar los problemas y buscar soluciones adecuadas mediante diversas estrategias.
     
  • Análisis y trabajo con fuentes: un foco fundamental de la asignatura es el trabajo de los estudiantes con distintos tipos de fuentes, entendiendo que estas proporcionan la evidencia que sustenta los conocimientos e interpretaciones propias de la Historia, de la Geografía y de las Ciencias Sociales en general.

    Así, en estos niveles es esencial fomentar que los estudiantes conozcan y exploren diversas fuentes; que se acerquen, las comparen, las interroguen y las utilicen; que aprendan a distinguirlas y a buscarlas; que reconozcan y comprendan que hay fuentes de distinta naturaleza; que se familiaricen con ellas y se acostumbren a recurrir a ellas, etc.

    Es importante que el trabajo con fuentes esté guiado por el docente y centrado en la obtención de información y su sistematización, y que las actividades planificadas sean acotadas a tiempos pertinentes, posibles de supervisar y retroalimentar.

    Las fuentes siempre deben llevar referencias, ya que aunque la conceptualización y clasificación de fuentes en primarias y secundarias o la evaluación de la veracidad de estas no constituyen un foco central en los primeros niveles, sí es importante que desde pequeños empiecen a contextualizar de manera simple el origen de la fuente y el tipo de información que entrega. Por ejemplo, en documentos escritos, pueden resultar útiles preguntas como ¿quién escribió el documento? ¿Cuándo lo escribió? ¿Cuál es el tema principal? ¿Con qué intención creen que fue escrito? ¿Por qué?, etc.

    En este marco, es fundamental que los estudiantes se enfrenten a fuentes tanto escritas como a fuentes no escritas, y a fuentes primarias y secundarias.

    Entre las fuentes no escritas destacan las fuentes materiales (objetos de la época o pueblo en estudio, como construcciones, ropa, muebles, herramientas, etc.), las fuentes iconográficas (imágenes como fotografías, pinturas, ilustraciones, etc.), fuentes audiovisuales (que tienen imagen y sonido como películas, documentales, canciones, etc.) y fuentes orales (información recopilada en forma oral como entrevistas, relatos de vida, mitos, etc.).

    Algunos aspectos centrales que el docente debe considerar respecto de la importancia del trabajo con fuentes, son:
    • Obtención de información: el trabajo con fuentes está estrechamente relacionado con el método de investigación, aunque en esta asignatura no es un aspecto ligado exclusivamente al desarrollo de investigaciones.
      Puede dar soporte a un discurso de síntesis, profundizar conocimientos o formar parte de un trabajo de investigación, entre otras. No obstante, cualquiera sea el objetivo central, el trabajo con evidencias está siempre relacionado con la obtención de algún tipo de información, y para ello, el proceso de interrogar a las fuentes es primordial.
      El análisis de una fuente mediante preguntas concretas, constituye un primer paso en el desarrollo de la adquisición progresiva de la capacidad de abordar de manera rigurosa y eficiente la evidencia disponible.
       
    • Desarrollo de la empatía histórica: el docente debe incluir el trabajo con fuentes primarias (fuentes escritas o no escritas que fueron producidas durante el tiempo en que ocurrieron los hechos que se están estudiando) que favorezcan la empatía de los alumnos con lo estudiado y los acerque a las formas en que se construye el conocimiento en ciencias sociales.
       
    • Pertinencia en la complejidad de las fuentes para posibilitar su comprensión: con relación a las fuentes escritas (textos impresos o manuscritos como cartas, prensa, discursos, narraciones, estadísticas, etc.), es importante tener presente que su comprensión o el establecimiento de conclusiones propias a partir de ellas, solo es posible cuando los estudiantes poseen los marcos conceptuales necesarios.
      En este sentido, la elaboración de glosarios o la adaptación de las fuentes escritas a un lenguaje pertinente a la edad de los estudiantes es una buena herramienta para que logren un acercamiento significativo a ellas.
       
    • Relevancia de las fuentes materiales e iconográficas en los primeros niveles: las fuentes materiales son especialmente adecuadas para el trabajo de la historia en estos niveles, ya que facilitan el estudio de las formas de vida del pasado y la comprensión de que ellos y su propia historia forman parte activa del devenir histórico, y también constituyen una excelente herramienta para introducir a los estudiantes en el método de análisis histórico.
      Se puede recurrir a exposiciones y museos, pero incluso en los propios hogares se conservan objetos de gran utilidad para reflejar, por ejemplo, los cambios y transformaciones que han afectado la vida cotidiana de las personas durante los siglos XX y XXI.
      Respecto de las fuentes iconográficas, muchas veces son el mejor mecanismo para que los estudiantes puedan identificar o comprender aspectos para los cuales la narración escrita no es suficiente.
      Entre las fuentes iconográficas destacan aquellas que constituyen fuentes primarias (dibujos, pinturas y fotografías propios del período en estudio, entre otras) y las ilustraciones diseñadas con una finalidad didáctica.
       
    • Sistematización progresiva del trabajo con fuentes: paulatinamente y de acuerdo al nivel, el docente debe ir introduciendo y sistematizando progresivamente ciertos procedimientos asociados al trabajo con fuentes.
      Los primeros pasos, que se pueden trabajar mediante preguntas dirigidas o elaboradas por los propios estudiantes, corresponden a:
      (i) Identificar la fuente. ¿Dé qué tipo de fuente se trata? ¿Es una fuente escrita o no escrita? Según corresponda, ¿cuándo se escribió o se elaboró? ¿Es propia de la época en estudio (fuente primaria) o posterior (fuente secundaria)? ¿Quién es el autor?, etc.
      (ii) Identificar y analizar la información que entrega el documento.
      (iii) Organizar la información obtenida, dando cuenta de manera escrita u oral, de las respuestas a las preguntas iniciales.

En las Bases Curriculares se han definido una serie de habilidades para cada nivel que juegan un rol esencial en la adquisición progresiva de un pensamiento crítico. Entre ellas destacamos:

  • La capacidad de los estudiantes de formular preguntas.
    Cuando el alumno se formula una pregunta se le genera un conflicto cognitivo e, indirectamente, comienza a buscar las causas que motivaron una situación. Que los estudiantes se planteen preguntas y aventuren posibles respuestas, es fundamental para estimularlos a pensar, despertar su curiosidad, desarrollar el pensamiento creativo y motivarlos a la investigación.
     
  • La capacidad de los estudiantes de relacionar el conocimiento, mediante la comparación.
    Para lograrlo, es preciso que los estudiantes comprendan qué significa comparar. Dado que a los estudiantes les resulta más evidente y sencillo establecer las diferencias, pueden partir identificando inicialmente aquellos elementos que distinguen los aspectos comparados para luego centrarse en las semejanzas. Lo importante es que, con la orientación adecuada del docente, los estudiantes cuenten con criterios claros que orienten la comparación, de modo que esta conduzca a establecer conclusiones.
     
  • La capacidad de los estudiantes de comunicar de manera eficiente: es importante la realización de actividades diversas que impliquen a los estudiantes comunicar sus resultados y opiniones, con rigurosidad y basándose en evidencia.
    La comunicación es fundamental en una educación integral, siendo un elemento esencial tanto en el desarrollo de la personalidad de los estudiantes y en su adecuada integración a su entorno social, como en su desarrollo cognitivo, especialmente en el desarrollo del razonamiento lógico y verbal. Las actividades propuestas en este Programa de Estudio ofrecen amplias oportunidades para que los estudiantes comuniquen sus pensamientos o conclusiones tanto oralmente como por escrito.

En síntesis, desde una perspectiva didáctica, este programa propone estrategias metodológicas que impulsan un aprendizaje activo de los estudiantes, fomentando su curiosidad, su habilidad de búsqueda y organización de la información, el juicio crítico, la resolución de problemas y la comunicación tanto oral como escrita.

Esto implica la realización frecuente de trabajos de investigación, discusiones y trabajos grupales, en los cuales se exija acuciosidad, rigor y elaboración de un pensamiento propio.

En este sentido, en la enseñanza de la historia, la geografía y las ciencias sociales, se debe poner énfasis en la conexión entre los temas analizados y la realidad vivida por los estudiantes, para fomentar que ellos apliquen los conocimientos y habilidades a la comprensión de su propia realidad.

La evaluación en Historia, Geografía y Ciencias Sociales

La evaluación, dimensión fundamental del proceso educativo, es un proceso continuo que surge de la interacción entre la enseñanza y el aprendizaje, y que permite recopilar información relevante sobre los niveles de logro de los diversos aprendizajes por parte de los estudiantes y sobre las posibles modificaciones que se requiera introducir en el proceso de enseñanza.

Algunos de los propósitos más importantes de este proceso son:

  • Mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
  • Guiar a los profesores en la aplicación del currículum.
  • Orientar sobre las adaptaciones que se requiere introducir al diseño curricular o a las estrategias de enseñanza para optimizar el proceso.
  • Determinar las fortalezas y debilidades de los estudiantes, con el fin de atender a la diversidad de niveles, ritmos y estilos de aprendizaje.
  • Orientar a los alumnos acerca de los progresos de su aprendizaje, la calidad de su trabajo y la dirección que necesitan tomar a futuro.

Entendida como un proceso sistemático, podemos distinguir distintos tipos de evaluación:

  • Evaluación inicial o diagnóstica: corresponde a una evaluación previa al proceso de enseñanza.
    En términos generales, permite al docente evaluar los conocimientos previos de los alumnos así como el logro de los prerrequisitos necesarios.
    En Historia, Geografía y Ciencias Sociales, la evaluación inicial es particularmente importante, ya que los alumnos cuentan con una gran cantidad de información proveniente del entorno, de sus experiencias personales y de los medios de comunicación.
    Estos conocimientos previos son valiosos para el proceso, aunque hay que tener en cuenta que muchas veces están desestructurados o descontextualizados, o pueden conducir a errores o prejuicios.
     
  • Evaluación formativa: es una evaluación continua que permite evaluar los aprendizajes y retroalimentar y reformular el proceso de enseñanza- aprendizaje en virtud de la evolución de los estudiantes.
    Toda actividad didáctica es potencialmente un instrumento de evaluación, ya que en la medida que concluya en una retroalimentación, siempre permite al docente obtener nueva información y al alumno alcanzar una mayor conciencia respecto de su manera de aprender o del logro de los objetivos.
     
  • Evaluación sumativa: se realiza al final de un proceso de enseñanza-aprendizaje y su objetivo es obtener información sobre la progresión del aprendizaje de los alumnos y el nivel de logro de los objetivos propuestos. Al igual que en la evaluación formativa, es importante la utilización de diversos instrumentos.

El desarrollo de las habilidades y la integración de los nuevos aprendizajes en los estudiantes son progresivos, y requieren de múltiples situaciones educativas que les permitan fijar los aprendizajes, reorganizarlos y aplicarlos en diversos contextos.

En este marco, se sugiere evaluar de manera sistemática a los alumnos a partir de actividades que los conduzcan a establecer relaciones entre los diversos aprendizajes; a desarrollar estrategias para solucionar problemas o responder preguntas; a desarrollar proyectos de manera autónoma, creativa y rigurosa; a interrogar el pasado y el presente; a aplicar habilidades temporales y espaciales; a tomar posturas argumentadas en situaciones de caso; y a reorganizar y contrastar información, entre otras.

Teniendo claros estos objetivos, se pueden utilizar múltiples instrumentos que contribuyan a desarrollar y evaluar estos aprendizajes y que permitan retroalimentar el proceso de enseñanza (trabajos de investigación individuales y grupales, exposiciones, elaboración de relatos, pruebas escritas y orales, entrevistas, dramatizaciones, trabajo con diferentes tipos de fuentes, elaboración de mapas conceptuales u organizadores gráficos, debates, juegos de rol, elaboración de maquetas, análisis de imágenes, personificaciones, juegos de estrategia, etc.).

Además, la variedad de metodologías y recursos didácticos favorece que todos los estudiantes logren los aprendizajes, ya que permite atender a los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje.

Es necesario tener presente la especificidad propia de las disciplinas que conforman la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, especialmente con referencia a los núcleos conceptuales y procedimentales que las articulan, dado que las actitudes y disposiciones tienen un carácter más transversal, aunque no por ello menos relevante.

Así, al momento de evaluar, habría que considerar que, a modo de ejemplo, se espera que los alumnos desarrollen progresivamente y demuestren su capacidad para:

  • Comprender y aplicar nociones y categorías temporales y espaciales.
  • Contextualizar espacialmente fenómenos históricos y representar elementos geográficos en un espacio determinado.
  • Leer, analizar y obtener información de fuentes diversas.
  • Organizar, sintetizar y relacionar información histórica, geográfica o social.
  • Reconocer las múltiples causas de los fenómenos históricos.
  • Identificar elementos de continuidad y cambio.
  • Utilizar un vocabulario histórico, geográfico y social adecuado.
  • Reconocer la existencia de distintos puntos de vista e interpretaciones frente a los fenómenos históricos y sociales.
  • Resolver problemas de convivencia en su familia, curso o comunidad mediante estrategias pacíficas basadas en el diálogo, la comunicación empática y la búsqueda de puntos de vista o soluciones comunes.
  • Respetar las opiniones divergentes o los modos de vida distintos al propio, desarrollando la tolerancia y valorando la diversidad.

Por último, hacemos una referencia particular a la importancia de integrar los conocimientos, las habilidades y las actitudes definidas para Formación Ciudadana, con todas las instancias de aprendizaje de los alumnos, tanto formales como informales.

La formación de ciudadanos con valores, actitudes, habilidades y disposiciones que contribuyan al fortalecimiento de una sociedad democrática y participativa, debe manifestarse en cualquier contexto; además, estas habilidades y disposiciones son indispensables en todos los ámbitos del conocimiento y de las relaciones interpersonales.

Finalmente, es importante que el docente genere instancias para que los estudiantes apliquen la autoevaluación y la coevaluación, ya que permite reforzar aspectos actitudinales (como la honestidad, la capacidad de expresar críticas a sus pares de manera constructiva y de autocrítica, la manifestación de opiniones argumentadas y la responsabilidad, entre otras) y desarrollar capacidades intelectuales (como destrezas metacognitivas).

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Sugerencias y comentarios

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